miércoles, 27 de enero de 2010

Henry Urrutia mantiene dinastía familiar




El jardinero derecho de los Leñadores de Las Tunas, Henry Urrutia, se ha propuesto mantener vigente una dinastía familiar que sobresale en la pelota cubana desde finales de los años 80, y lo ha logrado a fuerza de batazos.
Henry, un espigado ambidextro de 22 años y 193 cms de estatura y 87 kilogramos de peso, es el actual líder de los bateadores en la Serie Nacional cubana, con un astronómico promedio de 419 a falta de una veintena de partidos para terminar la etapa regular.
Su debut en el año 2005 no marcó una sobresaliente actuación, pues su promedio de 243 no fue llamativo, aunque sí sorprendió su manera explosiva de jugar al béisbol. En los años subsiguientes actuó para 316, 314 y 364 consolidándose paulatinamente entre los consistentes bateadores de la liga cubana.
 Y es que, como reza el refrán, “de casta le viene al galgo”, pues este espigado pelotero es primo de Osmany Urrutia, apodado “Señor 400”, quien tiene el aval de ser el único jugador en adjudicarse seis coronas de bateo en la pelota cubana, cuatro de ellas por encima de lo cuatrocientos (431, 408, 421 y 469, este último es record absoluto en el béisbol cubano) de forma consecutiva.
Osmany, fue integrante de las selecciones cubanas desde el 2001, con destacada labor, entre otros, en los Juegos Olímpicos de Atenas 2004 y el primer Clásico Mundial.
Asimismo, los genes de un gran cañonero le vienen en la sangre directamente, pues su padre es nada menos que Ermidelio Urrutia, destacado outfielder de los elencos nacionales desde 1987 y hasta 1995, lapso en el que se colgó los títulos olímpicos, panamericanos, centroamericanos y mundiales puestos en disputa. Ermidelio actuó en 16 temporadas, y en 1989 lideró el departamento de cuadrangulares (20) y en la posterior Serie Selectiva de ese mismo año encabezó los dobletes (24).
Henry tiene mucho por recorrer aún, y ahora, bajo la égida de su padre, a cargo los Leñadores tuneros desde hace cuatro temporadas, ha desplegado — y pudiera hacerlo mucho más — su talento como bateador de tacto, característica que lo ubica como tercer madero de los rojiverdes.
De esta manera la familia Urrutia esta por inscribir su tercer integrante en lo más alto de los bateadores de la mayor isla de las Antillas.
El tunero se une así a la selecta lista de hijos de grandes figuras de la pelota cubana, que se han destacado en las actuales temporadas, grupo que encabeza el estelar segunda base Yulieski Gourriel, hijo del llamado “Héroe de Parma” Lourdes Gourriel, destacado jardinero en la década de los 80.
La Serie Nacional cubana consta de 90 partidos por elenco en su etapa clasificatoria, seguidos por series de cuartos y semifinales, precedentes de la discusión del título, todas con formato de siete juegos a ganar cuatro.
Los Gallos de Sancti Spíritus y los Indios de Guantánamo se mantienen a la cabeza de las dos zonas (Occidente y Oriente) con que cuenta el torneo.

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